La trayectoria de Tomás Felipe Carlovich, figura emblemática del fútbol de Rosario, quedó marcada por su talento puro y un profundo arraigo a sus orígenes, forjados en los potreros del barrio Belgrano.
La historia del fútbol rosarino tiene un capítulo dedicado a Tomás Felipe Carlovich, un jugador que llevó la esencia del potrero a los estadios. Nacido el 19 de abril de 1946, el ‘Trinche’ desarrolló su habilidad con la zurda en los terrenos de juego informales de su barrio. Su carrera profesional comenzó en Rosario Central a mediados de la década de 1960, pero fue en Central Córdoba donde su figura alcanzó notoriedad.
Tras conseguir el título de Primera C en 1973, Carlovich protagonizó un momento memorable la noche del 17 de abril de 1974. En un partido amistoso frente a la Selección Argentina, el combinado rosarino, con el Trinche en cancha, logró una victoria por 3-1. Su desempeño fue tan destacado que generó comentarios y anécdotas que perduraron en el tiempo.
A lo largo de su trayectoria, Carlovich también vistió las camisetas de Independiente Rivadavia, Deportivo Maipú y Colón de Santa Fe, aunque siempre mantuvo un fuerte vínculo con Rosario y el estadio Gabino Sosa. La prensa de la época solía describir su estilo de juego como único, destacando su técnica y un enfoque particular hacia el fútbol.
Su vida llegó a un trágico final el 6 de mayo de 2020, cuando fue víctima de un asalto mientras paseaba en bicicleta. Falleció dos días después, el 8 de mayo, causando una profunda conmoción en la ciudad. Hoy es recordado como una figura singular del fútbol argentino, un jugador que se mantuvo fiel a su estilo personal y a los orígenes que moldearon su juego.
