El ministro de Economía, Luis Caputo, logró respaldos en Washington para un plan que combina garantías multilaterales, bonos locales y privatizaciones, con el objetivo de afrontar compromisos sin recurrir al mercado internacional a altas tasas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, concluyó su participación en la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington, donde obtuvo avales para una estrategia financiera destinada a reunir unos 10.000 millones de dólares. El objetivo es cubrir los vencimientos de deuda que enfrentará el país en los próximos 18 meses.
Según explicó el funcionario, el plan se basa en tres vías complementarias: la obtención de 4.000 millones de dólares de bancos privados con garantías de organismos multilaterales, otros 4.000 millones mediante licitaciones de bonos en dólares en el mercado local y aproximadamente 2.000 millones provenientes de procesos de privatización de activos públicos.
Caputo destacó que este esquema cuenta con el respaldo del FMI y se desarrolló en conjunto con entidades como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El atractivo principal de la operación radica en su costo, con tasas estimadas entre el 5,5% y el 6,5%, significativamente menores a las que tendría que pagar el país si acudiera hoy al mercado internacional de capitales.
En paralelo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) implementó ajustes en el mercado cambiario para contener la salida de divisas. Mediante comunicaciones como la ‘A’ 8418, se flexibilizaron garantías para acopiadores agroexportadores, buscando agilizar la liquidación de granos. Por otro lado, la comunicación ‘A’ 8417 inhabilitó a personas físicas para arbitrar entre el dólar MEP y el CCL, una operación que facilitaba la fuga de dólares al exterior.
Consultoras especializadas señalaron que estas medidas, sumadas a la política de tasas de interés, buscan no solo aumentar las reservas del BCRA, sino también establecer un piso para la cotización del dólar. Se estima que la actual orientación de la política monetaria podría extenderse al menos hasta el mes de mayo.
