Tras el archivo de una causa por presunto abuso sexual, un hombre inició una querella por obstrucción del vínculo. La Justicia ordenó elevar el caso a juicio oral y público.
Un padre iniciará un juicio oral y público contra su expareja, luego de que la Justicia desestimara una denuncia por presunto abuso sexual de su hija. La causa se originó en 2022 en el marco de una disputa por la tenencia de la menor.
Según relató el progenitor, identificado como Eduardo O., el conflicto se agudizó cuando, tras unas vacaciones con su hija –entonces de 5 años–, solicitó la tenencia compartida y la madre se opuso. «No espero más que justicia después de todos estos años por negarme a ver a mi hija», expresó el hombre, quien afirma no ver a la niña desde hace más de tres años.
La denuncia por presunto abuso estuvo a cargo de la fiscal de Delitos Sexuales, Alejandra Raigal, quien la desestimó por falta de elementos que la respaldaran. Esta decisión fue ratificada por instancias judiciales superiores. La fiscalía recabó testimonios de la pediatra y docentes de la niña, quienes coincidieron en no haber notado comportamientos extraños ni escuchado comentarios que llamaran la atención.
Un equipo interdisciplinario del Poder Judicial trabajó con la niña y emitió un informe en julio de 2023. El documento destacó el deseo expresado por la menor de volver a ver a su padre y la tristeza que le generaba la separación. Sin embargo, también señaló que la problemática familiar ha producido fracturas en los vínculos, situando a la niña como «objeto de disputa».
Distintos informes periciales sobre el padre observaron que se trata de un hombre «conectado con la realidad», sin rasgos psicopáticos ni indicadores de agresividad, y cuya posición parental «aparece cuidadosa de la subjetividad de la niña». La Defensoría General del Poder Judicial concluyó que no se detectan actitudes de riesgo para la integridad de la menor, recomendando la revocación de la restricción de acercamiento.
Respecto a la madre, un informe judicial señaló que presenta «tendencia a un funcionamiento egocéntrico» y «cierta inmadurez emocional», posicionándose como «portavoz» de su hija sin registrar su subjetividad.
Al no prosperar la causa por abuso, Eduardo O. se constituyó como querellante contra su expareja, dos testigos y la abogada de la mujer, por «obstruir el vínculo» con su hija. El camarista Gustavo Salvador ordenó elevar la causa a juicio oral y público, cuya fecha está por confirmarse.
