La Justicia imputó a 18 personas por integrar una estructura dedicada a la venta de drogas y extorsión en el barrio San Francisquito de Rosario. El presunto líder dirige la organización desde una cárcel en Mendoza.
La Justicia imputó a 18 personas por integrar una estructura que, con presunta protección policial, operaba en el barrio San Francisquito de Rosario, dedicándose a la venta de drogas al menudeo y a hechos de extorsión y violencia. El punto de partida de la investigación fue una agresión a tiros a un quiosco del barrio Triángulo, ocurrida en noviembre pasado, donde los atacantes dejaron una nota extorsiva.
Según la acusación de los fiscales Alejandro Ferlazzo e Ignacio Hueso, la organización, descrita como una estructura piramidal, estaba dirigida desde la cárcel por Maximiliano ‘Gordo’ Acosta, preso en el Complejo Penitenciario de Luján de Cuyo, Mendoza. La jueza María de los Ángeles Granato dictó la prisión preventiva por dos años para todos los imputados.
La investigación determinó que el grupo operaba al menos desde octubre del año pasado en la confluencia de pasillos de las calles Amenábar, Alsina y Lavalle, y en zonas cercanas al mercado de concentración. Los fiscales sostienen que la banda se valía de información privilegiada de efectivos policiales para alertarlos sobre investigaciones en curso.
El peritaje balístico vinculó armas utilizadas en los ataques extorsivos con una veintena de hechos con disparos registrados en los últimos meses. Posteriormente, las intervenciones telefónicas permitieron diagramar el esquema de roles dentro de la organización, lo que derivó en allanamientos realizados por la Policía Federal en febrero y marzo.
Entre los imputados como organizadores se encuentran María del Pilar Acosta, hermana del presunto líder; Leonardo Acosta; Lucas ‘Chili’ Blanco; y Marcelo Alejandro Roulin. Este último también fue imputado como partícipe secundario en el homicidio de Héctor Gaitán, ocurrido en noviembre de 2023 en el barrio Parque Oeste.
