Un estudio del organismo aporta claves para la multiplicación de especies autóctonas, como el chal-chal, esenciales para la restauración ecológica en zonas afectadas por la urbanización.
Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTA) aportó técnicas y herramientas para mejorar la multiplicación de plantas autóctonas y demostró que las semillas del chal-chal (Allophylus edulis) pierden viabilidad en muy poco tiempo si disminuye su contenido de humedad, lo que obliga a sembrarlas de inmediato tras su recolección. Se trata de un árbol característico de la Selva Marginal y con valor medicinal, forrajero y ambiental.
Los ensayos mostraron que las semillas frescas, colectadas en diciembre, alcanzaron una tasa de emergencia del 61,38 %, mientras que las almacenadas durante un año registraron germinación nula.
Los ambientes ribereños del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) reúnen una combinación de pastizales pampeanos, talares y montes ribereños que hoy se encuentran fuertemente modificados por urbanización, rellenos y actividades productivas. Allí, las especies nativas cumplen funciones ecosistémicas esenciales: regulan excesos hídricos, recargan acuíferos y conforman biocorredores que permiten la movilidad de fauna y la regeneración vegetal.
Sin embargo, la principal limitante para su cultivo sigue siendo la escasa oferta comercial de semillas. Por eso, la producción depende de viveristas y recolectores que atraviesan el territorio para obtener frutos maduros y conocer la fenología de cada especie.
A pesar de estas exigencias técnicas, las nativas «están adaptadas a las condiciones locales», por lo que su propagación no demanda infraestructura sofisticada, explicó el especialista del INTA Marcelo Miranda. «Muchos viveros pueden funcionar simplemente bajo un árbol», agregó.
Las técnicas disponibles para la multiplicación son la reproducción asexual o clonal y reproducción sexual por semillas, esencial para mantener diversidad genética. Asimismo, algunas requieren tratamientos pregerminativos como hidratación, escarificación o estratificación para favorecer el desarrollo del embrión o romper coberturas impermeables.
Los resultados del estudio del INTA confirman la necesidad de desarrollar protocolos específicos de recolección y siembra para cada especie nativa, especialmente aquellas con semillas como el chal-chal. Esto, según aseguran los especialistas, permitirá fortalecer los planes de restauración ecológica en los bordes del Río de la Plata.
