domingo, 15 marzo, 2026
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El avance de la IA no es neutral: podría impactar más en el empleo de las mujeres

La IA no es neutral: si no se implementan las políticas adecuadas, podría contribuir a aumentar las brechas de género. O, por lo menos, a consolidarlas. Esa es la principal conclusión de un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado este mes.

El trabajo, titulado “Inteligencia generativa, segregación ocupacional e igualdad de género en el mundo del trabajo”, sostiene que las mujeres podrían ser las más perjudicadas ante el avance de la IA. Resume en tres los motivos principales: “Están sobrerrepresentadas en los empleos más susceptibles de automatización; siguen estando infrarrepresentadas en las ocupaciones relacionadas con la IA y en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM); y los propios sistemas de IA a menudo reflejan y reproducen los sesgos de género arraigados en las sociedades”.

Sobre el primero de estos puntos, el documento indica que cerca del 29% de las ocupaciones en las que las mujeres son mayoría están expuestas a IA generativa, una desventaja frente a las que realizan los hombres, con un 16%. “La diferencia es aún más marcada cuando se analizan los niveles más altos de riesgo de automatización: el 16% de las ocupaciones dominadas por mujeres se sitúan en las categorías de mayor exposición, frente a apenas el 3% de las dominadas por hombres”, subrayan.

Aquí el estudio hace hincapié en el concepto de segregación ocupacional: mientras que las mujeres se concentran en funciones administrativas y de apoyo empresarial (secretarias, recepcionistas, asistentes), los hombres están concentrados en tareas como la construcción, la manufactura y los oficios manuales, “donde las tareas son menos fácilmente automatizables”. Del análisis de la OIT se desprende que esta es una realidad prácticamente generalizada: las mujeres están más expuestas que los hombres en el 88% de los países estudiados.

“Las normas sociales discriminatorias, la desigual distribución de las responsabilidades de cuidado y las políticas económicas y laborales que no abordan plenamente las necesidades de mujeres y hombres siguen determinando quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. Como resultado, las mujeres se concentran en ocupaciones con mayor probabilidad de estar expuestas a la automatización y siguen estando infrarrepresentadas en los empleos relacionados con la IA, afrontando mayores riesgos, pero menos oportunidades derivadas de este cambio tecnológico”, afirma Anam Butt, coautora de la investigación y citada en la nota de prensa. En síntesis, “la inteligencia artificial generativa no está entrando en un mercado laboral neutral”.

La buena noticia es que todavía hay tiempo para revertir esta situación. Y sobre todo que, si se logra, el resultado sería beneficioso para la sociedad en su conjunto: las empresas podrían ganar talento y diversidad. Janine Berg, economista principal del Departamento de Investigación y coautora del informe lo resume de la siguiente manera: “El impacto de la inteligencia artificial generativa en los empleos de las mujeres no está predeterminado”. La clave está en la implementación de políticas adecuadas, el diálogo social y un diseño sensible al género, afirma.

La IA no ha creado nuevos sesgos, pero sí reproduce los que ya existen. De hecho, señala la investigación, está demostrado que los sistemas de IA entrenados con datos estereotipados o incompletos “pueden perjudicar a las mujeres en procesos de contratación, decisiones salariales, evaluación crediticia y acceso a servicios”. La situación se agrava cuando se entrecruzan además discriminaciones por motivos de origen étnico, discapacidad o estatus migratorio. “Sin salvaguardias, la IA generativa puede amplificar estas desigualdades a gran escala”, explican.

Bien manejado, “el cambio tecnológico puede apoyar el trabajo decente y promover un futuro del trabajo más inclusivo para todas las personas”. Si ese cambio se diseña de manera “responsable”, finalizan, “también puede mejorar las condiciones de trabajo, aumentar la productividad y favorecer el equilibrio entre la vida laboral y personal”.

En América Latina y el Caribe, según otros análisis de la misma organización, entre el 26 % y el 38 % de los empleos podría verse expuesto a la inteligencia artificial generativa.

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