El acuerdo Nuevo START-Strategic Arms Reduction Treaty o Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, sobre no proliferación de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, expiró el 5 del corriente mes, después de que el presidente norteamericano, Donald Trump, no dio seguimiento a la propuesta de su par ruso, Vladimir Putin, de prolongar por un año los términos del acuerdo, al considerar que cualquier nuevo convenio en este ámbito debería incluir a China.
El Nuevo START, firmado por primera vez en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dimitri Medvedev, limitaba el arsenal nuclear de cada parte a 1550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas –una reducción de casi el 30% con respecto al límite anterior establecido en 2002– y los vectores nucleares (bombarderos, submarinos con misiles balísticos y misiles intercontinentales), a 700.
El vencimiento del acuerdo ha dado lugar a que, por primera vez, el mundo no cuente con un pacto para controlar los arsenales nucleares de las mayores potencias. No habrá límites máximos ni tampoco inspecciones mutuas ni intercambio de datos. El principal objetivo del acuerdo era evitar que una de las partes se arriesgara a un ataque nuclear, simplemente, por malinterpretar la información sobre la otra.
El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, describió esta instancia como “un momento grave para la paz y la seguridad internacionales (…) Se advierte que el mundo enfrenta ahora una situación sin ningún tipo de limitaciones vinculantes en cuanto a los arsenales nucleares estratégicos”, dijo. Tenemos por delante un panorama caracterizado por la incertidumbre y la posibilidad de una nueva carrera armamentística nuclear, carente de regulaciones.
Por su lado la OTAN solicitó públicamente responsabilidad y moderación a las principales potencias nucleares, mientras la incertidumbre crece ante la falta de un marco jurídico que regule el tamaño y la disposición de los arsenales. También la Iglesia expresó su preocupación.
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, monseñor Paul Coakley, hizo un llamamiento a los responsables políticos para que emprendan con valentía negociaciones diplomáticas para mantener los límites del Nuevo START.
El punto central de discusión para cualquier acuerdo futuro es ahora la inclusión de China. Tanto los Estados Unidos como Rusia han sostenido desde hace tiempo que cualquier tratado sucesor debe tener en cuenta el rápido aumento del arsenal nuclear de Pekín. Sin embargo, Pekín rechaza cualquier limitación de sus armas nucleares con el argumento de que su arsenal es significativamente menor que el de las otras dos potencias nucleares.
Con la extinción de las obligaciones del tratado, Estados Unidos y Rusia han acordado restablecer el diálogo militar de alto nivel, claramente determinante para el futuro del control de armas nucleares y la estabilidad estratégica global.
