El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura el viernes a las 19 la muestra ‘Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016’, con 55 obras del artista argentino. La exposición, curada por Florencia Battiti, podrá visitarse hasta el 14 de febrero de 2027.
El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) inaugura el viernes a las 19 la exposición antológica Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016, dedicada al artista argentino Rómulo Macciò (1931-2016). La muestra reúne 55 obras entre óleos y acrílicos de gran formato, dibujos, témperas, fotografías intervenidas y pequeñas esculturas, y podrá visitarse hasta el 14 de febrero de 2027 en el Pabellón de exposiciones temporarias del museo, ubicado en Av. del Libertador 1473, ciudad de Buenos Aires.
La exposición es curada por Florencia Battiti y cuenta con un diseño expositivo a cargo del artista y arquitecto Juan José Cambre. Las obras pertenecen al acervo del Bellas Artes y a diferentes colecciones. Según informó el museo, la relación entre la institución y Macciò se remonta a 1963, cuando se realizó la muestra del grupo Otra Figuración, y se prolonga hasta 2007, cuando tuvo lugar la exhibición antológica Retratos y lugares.
El director del Bellas Artes, Andrés Duprat, declaró: “La exposición que presentamos hoy renueva el diálogo entre la obra del maestro y la historia de la institución, con un conjunto de 55 obras creadas por el artista entre 1960 y 2016, año de su fallecimiento”.
Macciò fue un pintor autodidacta que trabajó desde muy joven en publicidad y diseño gráfico. En 1956 realizó su primera exposición en Buenos Aires. A principios de los años 60 integró, junto con Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega, el grupo Otra Figuración, que protagonizó uno de los episodios de renovación del arte argentino al desafiar los límites entre figuración y abstracción. Su primera exposición colectiva tuvo lugar en 1961 en la Galería Peuser.
En una entrevista de 2015, Macciò afirmó: “Yo pinto y siempre estoy buscando ese cuadro ideal que nunca llegas a hacer”.
Duprat señaló: “Este corpus revela la insistencia en el oficio pictórico y la centralidad de la figura humana, sometida a la distorsión y a la violencia de una pincelada cargada de materia”. También destacó los paisajes y las fotografías intervenidas que el artista desarrolló en su última etapa creativa.
La curadora Florencia Battiti indicó: “A lo largo de más de cinco décadas, el artista desplegó una producción plural y en permanente transformación. En cada serie, en cada obra, moduló el registro pictórico que consideraba más adecuado para recrear su motivo”. Battiti también se refirió a las ciudades como motivo recurrente: “Ciudadano del mundo y flâneur metropolitano, supo ser un testigo sensible de las ciudades en las que vivió o visitó, captando su atmósfera, su pulso, su caos o su silencio”.
En cuanto a sus pinturas de Nueva York, Macciò recordó: “Me agarró una cosa visual, me entusiasmó. Y empecé a pintar de manera objetiva. Es como una crónica, no cargué ninguna tinta especial. Es lo que vi. Pinté lo que vi”.
La exposición incluye piezas de gran formato del acervo institucional como Falsa visión (1961) y La momia (1963), ganadora del Premio Internacional de Pintura del Instituto Torcuato Di Tella. Además, se exhibirán por primera vez un conjunto de témperas fechadas hacia 1970, adquiridas en los últimos años para la colección del Bellas Artes.
Entre sus reconocimientos, Macciò recibió el Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas en 1967, representó a la Argentina en dos oportunidades en la Bienal de San Pablo (1963 y 1985) y también en la Bienal de Venecia en 1968 y 1988. Su obra integra colecciones nacionales e internacionales, como la Solomon R. Guggenheim Foundation de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro y el Museo de Arte Moderno de México, entre otras.
La muestra cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes.
