Mario Alberto Gaitán, de 37 años, fue sentenciado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda y la convivencia, y promoción a la corrupción de menores agravada. El fallo fue dictado por el juez Nicolás Falkenberg en los tribunales de la capital provincial.
Un hombre de 37 años identificado como Mario Alberto Gaitán fue condenado el viernes a 12 años de prisión efectiva en los tribunales de la ciudad de Santa Fe. El juez Nicolás Falkenberg consideró acreditada la responsabilidad penal del imputado por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal” y “corrupción de menores”.
La causa se inició luego de que la víctima comprendiera lo sucedido al ver una serie de televisión y hablara en su escuela. El juicio oral se desarrolló durante la última semana en la sede judicial de la capital provincial. La acusación estuvo a cargo de las fiscales Florencia Zarabia y Agostina Aimi, representantes del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Gaitán mantenía una relación de pareja con la madre de la víctima. La niña era menor de edad al momento de los hechos y convivía en la misma vivienda familiar con el agresor y otros allegados de su entorno.
Tras conocer el veredicto, las fiscales valoraron que se haya acreditado la atribución delictiva y se haya impuesto una pena cercana a los 13 años solicitados en los alegatos. Asimismo, las funcionarias señalaron que aguardarán la notificación de los fundamentos del fallo.
Abusos reiterados
De acuerdo con lo expuesto por la fiscalía durante el juicio oral, las agresiones sexuales se produjeron en reiteradas oportunidades a lo largo de varios años. Las investigadoras precisaron que los primeros ilícitos se registraron durante la educación primaria de la víctima.
Los episodios delictivos continuaron hasta la época en que la niña ya cursaba la educación secundaria. Durante todo ese período, el condenado residía en el mismo hogar debido al vínculo de pareja que mantenía con la madre de la menor.
Para llevar a cabo su accionar, el condenado aprovechaba momentos en los que se quedaba a solas con la víctima en el domicilio. De igual modo, cometía los ataques en oportunidades en que las demás personas que habitaban la vivienda se encontraban durmiendo.
Asimismo, las fiscales explicaron que el hombre de 37 años le ofrecía dinero a la niña a cambio de que no opusiera resistencia. De forma paralela, la intimidaba manifestándole que si contaba lo que sucedía nadie le iba a creer.
Según remarcaron las representantes del MPA, las características y el contexto de las vulneraciones a la integridad sexual tuvieron entidad suficiente para adelantar el normal y progresivo desarrollo de la sexualidad de la víctima.
De una ficción a la denuncia en el ámbito escolar
La investigación penal tuvo su origen a partir de una situación particular vivida por la propia víctima. Según destacaron las fiscales, la niña pudo comprender que las prácticas a las que la sometía Gaitán constituían abusos tras observar una serie de ficción.
A partir de ese entendimiento, la menor logró hablar sobre sus padecimientos en el ámbito de la institución escolar a la que asistía. Al tomar conocimiento de lo revelado por su hija, la madre radicó la denuncia formal que dio inicio a las actuaciones judiciales.
Tras el trámite del proceso, la causa desembocó en el juicio oral concluido este viernes en la capital provincial. En el debate se presentaron los elementos probatorios que permitieron al magistrado dictar la correspondiente condena a 12 años de prisión.
En definitiva, Gaitán fue condenado como autor de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda y la convivencia”. La sentencia abarcó también la figura de “promoción a la corrupción de menores agravada por la guarda, la convivencia y la edad de la víctima”.
