El partido finalizó 2-1 a favor de Galatasaray. Tras el pitazo final, jugadores de ambos equipos protagonizaron una pelea que requirió la intervención policial.
El clásico entre Galatasaray y Fenerbahçe, disputado en Estambul, finalizó con un marcador de 2-1 a favor del equipo local. Tras el pitazo final del árbitro Atilla Karaoğlan, se produjo una pelea entre futbolistas de ambos planteles que obligó a la policía a ingresar al campo de juego para separar a los involucrados.
El conflicto se inició con un cruce entre Kerem Aktürkoğlu, delantero de Fenerbahçe, y Roland Sallai, futbolista de Galatasaray. Los empujones atrajeron a otros jugadores y miembros de los cuerpos técnicos. En uno de los episodios, el inglés Archie Brown y el turco Abdülkerim Bardakcı forcejearon en el suelo y se agarraron del cuello; ambos recibieron tarjeta roja.
La tensión también involucró a Matteo Guendouzi, mediocampista de Fenerbahçe, en otro enfrentamiento con integrantes del equipo rival. La intervención de los cuerpos técnicos y del personal de seguridad no alcanzó para detener de inmediato los incidentes, por lo que ingresaron efectivos policiales. Una vez controlada la situación, los futbolistas de Fenerbahçe se retiraron del campo escoltados.
En lo deportivo, Galatasaray se impuso por 2-1 con un doblete de Victor Osimhen en el primer tiempo. Fenerbahçe descontó a través de İrfan Can Kahveci a los 17 minutos del complemento. El resultado mantiene a Galatasaray en lo más alto de la Superliga turca, mientras que Fenerbahçe quedó relegado en la tabla.
Tras los incidentes, hubo acusaciones cruzadas. Archie Brown responsabilizó a integrantes de Galatasaray por las agresiones, mientras que desde el equipo local defendieron su versión de lo ocurrido. La federación turca podría revisar las imágenes y aplicar sanciones disciplinarias, aunque cualquier castigo deberá confirmarse oficialmente.
