Aldana Sánchez, docente de 29 años, reemplaza el ‘presente’ tradicional por consignas creativas que comparte en Instagram y TikTok, donde acumula más de 225.000 y 50.000 seguidores respectivamente.
Aldana Sánchez es una maestra de Maquinista Savio que modificó la rutina de toma de asistencia en su aula. En lugar de que los alumnos respondan «presente», les solicita que realicen consignas como vender un producto, inventar un superpoder o explicar una combinación de comidas que les parezca incomible. A estas actividades las denominó «Listas Locas».
La docente tiene 29 años y comparte sus propuestas en redes sociales. En Instagram, bajo el usuario @desarrollo_conamor, supera los 225.000 seguidores, mientras que en TikTok alcanza los 50.000. La difusión comenzó con videos de sus ideas y se amplió a partir de mensajes de otros docentes que las replican en sus aulas.
La primera Lista Loca consistió en una actividad de vendedores. Cada estudiante debía imaginar que vendía un producto y presentarlo ante sus compañeros. «Al principio me miraban como diciendo ‘¿qué tenemos que hacer?'», relató Sánchez. Indicó que desde ese momento percibió que la dinámica podía tener otros usos además de la asistencia.
Con el tiempo, recibió videos de docentes, familias, acompañantes y profesionales que le contaron cómo aplican sus propuestas. «Algo que había nacido dentro de mi aula empezó a viajar a un montón de otras», afirmó. Señaló que ese alcance le genera responsabilidad: «Cuando hay tanta gente escuchando lo que decís, para mí no alcanza con que un video sea lindo o se viralice».
Las ideas surgen de la observación de sus alumnos: qué los sorprende, qué los hace reír, qué palabras recuerdan o qué conexiones establecen. Así creó propuestas para vender objetos, inventar combinaciones de comidas, relacionar colores con emociones o imaginar superpoderes.
Una de las actividades que más esperaba implementar fue la de superpoderes. Cada alumno debía decir cuál sería el suyo y el siguiente compañero debía encontrar la forma de arruinárselo. «Trabajo con chicos, no con una fórmula. Hay días en los que una consigna explota y otros en los que no», sostuvo.
La docente observó cambios en algunos alumnos. Chicos que al principio casi no hablaban comenzaron a participar gradualmente y a esperar su turno. «Si alguien quiere decir simplemente ‘presente’, puede hacerlo», aclaró.
Según Sánchez, el desafío de estos juegos también se relaciona con la atención. Los estudiantes pasan gran parte del día rodeados de pantallas y acostumbrados a estímulos constantes, lo que dificulta sostener el interés en una actividad por mucho tiempo. Por eso busca propuestas cortas, variadas y participativas.
Su rutina incluye dar clases, corregir y planificar. Dentro del aula hay momentos que le recuerdan por qué eligió la docencia. «Poder acompañar aunque sea una pequeña parte de ese recorrido sigue siendo una de las cosas más lindas que tiene esta profesión», expresó.
Fuera de la escuela, entrena, lee y pasa tiempo con Panda, su perro. «Antes que docente, creadora de contenido o cualquiera de los roles que desempeño, soy una persona», concluyó.
