Luis Emmanuel Benavidez, enfermero del Policlínico Pami II de Rosario, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por comercializar fentanilo, bromuro de vecuronio y otros medicamentos que sustraía de su trabajo. La investigación se inició tras la muerte de un hombre de 37 años que habría consumido sustancias suministradas por el acusado.
Un enfermero del Policlínico Pami II de Rosario, en el barrio Arroyito, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por comercializar fentanilo, bromuro de vecuronio —de uso hospitalario para facilitar la anestesia general— y otras sustancias medicinales que sustraía de su lugar de trabajo y ofrecía a través de redes sociales.
Se trata de Luis Emmanuel Benavidez, quien reconoció los hechos y aceptó la pena mediante un acuerdo entre la Fiscalía y su defensa. La investigación se inició a partir de la denuncia presentada por el padre de un hombre de 37 años que murió el 9 de agosto de 2023 luego de consumir distintas sustancias. El denunciante señaló al enfermero como la persona que le había suministrado fentanilo y bromuro de vecuronio, ambos de uso intrahospitalario.
La denuncia fue presentada ante el Ministerio Público Fiscal de la Nación en julio de 2025 y permitió orientar la investigación hacia el vínculo entre la víctima y Benavidez, a partir del análisis del teléfono celular del fallecido, capturas de conversaciones y un video registrado por su pareja.
Intercambios y advertencias
En los intercambios de WhatsApp, el enfermero, a quien sus clientes tenían agendado como «Luis falopa», «Luis Central» o «Luisfa», informó que había conseguido bromuro de vecuronio y explicó a la víctima que era “dos veces más fuerte” que el fentanilo. Y le advertía: «Si te pasás con eso te vas con Jesús». También le ofreció ampollas de fentanilo y le indicó que tenía que concretar la operación ese día porque había otro comprador.
Además, el 9 de agosto de 2023, poco antes de la muerte del hombre, Benavidez le envió un audio de 17 segundos en el que le daba instrucciones para administrar el contenido de las ampollas y le advertía sobre el riesgo de una sobredosis.
Tras ese mensaje, el enfermero volvió a comunicarse con la víctima, pero no obtuvo respuesta. El hombre fue encontrado muerto en su departamento, donde se hallaron una jeringa y un frasco de bromuro de vecuronio.
La investigación también estableció que Benavidez trabajaba desde 2014 en el Policlínico Pami II y que desde 2016 se desempeñaba en el área de Central de Materiales y Esterilización, dependiente del sector de Farmacia. Según la información aportada por Pami, entre sus tareas no estaba la custodia de fármacos ni estupefacientes.
Confesión y condena
El portal Fiscales.gob publicó que Luis Emmanuel Benavidez fue condenado en el marco de un acuerdo pleno por los delitos de comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud mientras disimulaba su carácter nocivo, hurto y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil. Además, quedó inhabilitado por cuatro años y seis meses para ejercer cargos públicos y la profesión de enfermero.
El acuerdo fue homologado el pasado 4 de septiembre por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros, luego de que Benavidez reconociera los hechos atribuidos, su participación, las pruebas, la calificación legal y la pena propuesta por la fiscalía.
Allanamientos y secuestros
El 30 de septiembre de 2025, Gendarmería Nacional allanó el domicilio del acusado en Rosario y la vivienda de sus padres en Concepción del Uruguay. En la primera propiedad secuestró cuatro ampollas de fentanilo de cinco mililitros, cuatro cajas de bromuro de vecuronio con 99 frascos, 98 jeringas hipodérmicas con agujas y cajas más blísteres de diferentes medicamentos.
También fueron halladas una ampolla «Detenler» 1 ml, 5 tabletas de «Metformina Clorhidrato 50/850 mg» (usada para tratar diabetes o determinados tipos de cáncer), una tableta de «Ezetimibe 10 MG» (para el aumento de colesterol), 30 cajas de 7 comprimidos cada una con la leyenda «Furotral Furosemida 40 mg» (diurético), dos blisters de 10 comprimidos cada uno con la leyenda «Metformina Clorhidrato 1 g», cinco cajas con la leyenda «Blokium B12» (para crisis agudas de reumatismos inflamatorios) y una ampolla «Adrenalina Bioqum de 1 ml» (estimulante del sistema nervioso central). Todos, medicamentos de venta bajo receta. A lo anterior se sumó una bolsa con material vegetal similar a cannabis.
El cotejo de los lotes permitió determinar que el fentanilo y el bromuro de vecuronio secuestrados habían ingresado previamente al Policlínico Pami II. Uno de los lotes de bromuro de vecuronio coincidía con el de la ampolla encontrada en el domicilio de la víctima.
En la vivienda de los padres del condenado, los investigadores secuestraron una pistola Bersa calibre .22, un cargador y 51 municiones. El Registro Nacional de Armas informó que Benavidez no estaba inscripto como legítimo usuario de armas de fuego.
Autopsia y archivo previo
La muerte había sido investigada previamente por el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe. En el lugar se habían encontrado una jeringa y un envase de bromuro de vecuronio, por lo que se había solicitado al Instituto Médico Legal que determinara en la autopsia la eventual presencia de esa sustancia. Sin embargo, el laboratorio informó que no contaba con técnicas puestas a punto para determinar la presencia de bromuro de vecuronio y valproato de sodio en sangre.
La autopsia concluyó que no podía descartarse una relación de la muerte con causas toxicológicas, aunque estableció como indeterminada la causa del fallecimiento. Con esos elementos, la investigación provincial fue archivada.
La investigación se retomó con la denuncia ante la justicia federal, en 2025.
En el acuerdo, la fiscalía federal consideró acreditado que Benavidez comercializó fentanilo y bromuro de vecuronio, además de sustraer medicamentos del Policlínico Pami II. También se tuvo por acreditada la tenencia ilegítima del arma de fuego encontrada en Concepción del Uruguay.
Para determinar la pena, la fiscalía contempló como agravantes la cantidad y variedad de sustancias secuestradas, el desvío de medicamentos desde el ámbito laboral y el aprovechamiento de su condición de enfermero, mientras que consideró como atenuante la ausencia de antecedentes penales.
