Laura Barbieri, licenciada en nutrición y expresidenta de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición, señaló en una entrevista que la normativa está amenazada por una iniciativa legislativa y por negociaciones regionales.
En una entrevista en el programa A Puro Click, Laura Barbieri, licenciada en nutrición, docente universitaria y expresidenta de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran), se refirió a la situación de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos en Argentina.
Según expuso la especialista, la normativa orientada a desestimular el consumo de productos ultraprocesados y proteger la salud de la población enfrenta dos frentes de discusión.
Proyectos en el Congreso y la presión del Mercosur
Barbieri indicó que la situación no proviene únicamente de iniciativas legislativas locales, sino también de negociaciones regionales impulsadas por intereses comerciales. «Nos encontramos con dos amenazas: una es el proyecto de derogación que el gobierno presentó en el Legislativo. La otra amenaza, y creo que ahora es la más fuerte, es el intento de armonizar por Mercosur», afirmó Barbieri.
En relación con la discusión en el bloque regional, la licenciada sostuvo que prima una lógica de mercado por sobre el bienestar de la ciudadanía: «Mercosur es un espacio donde hoy se está trabajando mucho por el mercado, entonces ahí lo que no prima es la salud. Se están tomando los estándares más bajos con respecto a la forma de etiquetar y la información para el consumidor».
Al ser consultada sobre las causas de esta flexibilización de los estándares, la profesional señaló: «Es por el lobby de las empresas en realidad. Esa es la causa principal».
El alcance de la norma: más allá de los sellos
Frente a quienes minimizan los efectos de los octógonos de advertencia, la representante de FAGRAN subrayó que la legislación trasciende las etiquetas en los envases. La ley incluye la regulación de la publicidad dirigida a infancias, el patrocinio de marcas y la promoción de entornos escolares saludables. «Esta ley de verdad viene a intentar desestimar el consumo de los alimentos ultraprocesados porque hay mucha evidencia del aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles en paralelo al aumento del consumo de estos alimentos en edades cada vez más tempranas», enfatizó.
Respecto a los avances en el ámbito educativo, Barbieri destacó las transformaciones en distintas jurisdicciones: «Es una ley de muy fácil interpretación para adultos mayores, niños y los grupos más vulnerables. La ley invita a que no ingresen productos con sello a las escuelas y que en los comedores se ofrezcan productos frescos, naturales y nutritivos. En provincias como Buenos Aires se incorporó fruta y se sacaron las galletitas y los alfajores de los desayunos».
Flexibilización de criterios nutricionales
Otro aspecto expuesto durante la entrevista fue la propuesta de modificar el perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que rige actualmente la ley argentina. Según Barbieri, se pretende pasar a esquemas más laxos de medición por cada 100 gramos o mililitros, lo que diluiría la presencia de sellos de exceso de azúcares, sodio y grasas en productos como bebidas y lácteos.
Finalmente, la profesional remarcó que las organizaciones de la sociedad civil, redes científicas y colegios de nutricionistas continúan articulando acciones y acercando evidencia técnica a los legisladores para evitar que se desmantelen las garantías alcanzadas.
