Escritores, artistas y filósofos de distintos países firmaron un manifiesto en defensa de la escritora argentina Ariana Harwicz, luego de que el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada retirara su participación del programa.
Más de 350 escritores, artistas, filósofos e intelectuales de distintos países firmaron un manifiesto en defensa de la escritora argentina Ariana Harwicz, luego de que el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH, de Granada, retirara su participación del programa pocos días antes del inicio del encuentro.
El documento sostiene que la exclusión de un autor por sus posiciones públicas constituye un precedente preocupante para la vida cultural y reivindica la libertad de expresión, el pluralismo y el debate como principios fundamentales de cualquier festival literario.
Entre los firmantes figuran el filósofo Fernando Savater, la escritora mexicana Margo Glantz, la poeta colombiana Piedad Bonnett, el arquitecto Óscar Tusquets, los escritores Andrés Trapiello, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki, Zoé Valdés, Carolina Sanín y Pola Oloixarac, además de los argentinos María Negroni y Santiago Kovadloff, entre otras personalidades de la cultura iberoamericana.
“Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas”, afirma el manifiesto, que agrega que defender la libertad de expresión únicamente para quienes comparten determinadas ideas implica “sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica”.
Harwicz había sido invitada a participar el 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega, titulada Oponerse al mundo. Sin embargo, la dirección del festival decidió cancelar su intervención tras cuestionamientos de sectores que rechazaban sus posiciones en torno al boicot cultural relacionado con el conflicto en Medio Oriente.
La escritora denunció públicamente su exclusión y la calificó como un caso de censura ideológica. El episodio abrió un intenso debate en España sobre los límites entre la protesta política y la programación cultural.
El manifiesto sostiene que la respuesta democrática frente a una opinión controvertida debe ser el intercambio de argumentos y no la eliminación de una voz del espacio público.
“La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta y la discusión pública, nunca la expulsión del programa”, señala el texto.
Los firmantes también expresan preocupación por la circulación de declaraciones atribuidas a Harwicz fuera de contexto y afirman que la autora no tuvo la posibilidad de responder ni de explicar sus posiciones antes de que se resolviera su exclusión. Según el documento, “la discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización”.
La declaración destaca además el pronunciamiento de la Universidad de Granada, una de las instituciones vinculadas al encuentro. En un comunicado difundido el 19 de septiembre, la universidad aclaró que la decisión de retirar la invitación fue adoptada exclusivamente por la dirección del festival y que su equipo de gobierno no la aprobó ni la respaldó.
La institución manifestó además su desacuerdo con la medida y reafirmó su compromiso con la libertad de expresión, la creación artística, el pluralismo y el diálogo como valores esenciales de la vida académica y cultural.
El manifiesto concluye reclamando a los organizadores de CULTUR ALH una explicación transparente de lo ocurrido, el reconocimiento del perjuicio ocasionado y una reparación pública hacia la escritora.
“Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal”, concluye el texto.
