La cadena de electrodomésticos Garbarino cerró sus tres últimas sucursales en la Ciudad de Buenos Aires y dejó de tener locales operativos en el país, en el marco del proceso de quiebra y liquidación de activos que lleva adelante la Justicia.
Garbarino cerró sus tres últimas sucursales, ubicadas en los barrios de Belgrano, Almagro y frente a los Tribunales, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Con este cierre, la empresa dejó de tener locales operativos en todo el país.
El cierre se produjo en el marco del proceso de quiebra y liquidación de activos dispuesto por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro. La quiebra fue decretada en marzo, después del fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021 y ante la falta de un inversor que concretara un salvataje. Desde entonces, la administración de los bienes quedó en manos de la sindicatura judicial.
La empresa atravesaba una crisis financiera desde hacía varios años. Durante su período de mayor expansión, Garbarino llegó a contar con más de 300 sucursales y cerca de 5.000 empleados. En otros períodos, superó las 200 sucursales y tuvo más de 4.500 trabajadores.
Durante la gestión del empresario Carlos Rosales se implementaron estrategias para intentar reestructurar la empresa y recuperar su actividad, pero no lograron revertir la situación. Con el avance de la crisis y la quiebra, la estructura quedó reducida a una mínima expresión. Parte del stock fue vendido y los bienes bajo control judicial quedaron sujetos al proceso de liquidación.
La sindicatura judicial deberá continuar con la liquidación de los activos para obtener recursos destinados a afrontar las obligaciones y pagar a los acreedores. El proceso involucra bienes vinculados al grupo empresario, entre ellos las plantas de Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego.
Uno de los principales activos que conserva potencial valor comercial es la marca Garbarino. Se trata de un activo intangible que la sindicatura analiza preservar y que eventualmente podría ser transferido o vendido para generar recursos dentro del proceso de quiebra.
El cierre de los tres últimos locales marca el final de la presencia física de una empresa que operó durante más de siete décadas en el mercado argentino de electrodomésticos.
