El entrenador de Rosario Central, Jorge Almirón, continúa al frente del equipo en un contexto de cuestionamientos por parte de los hinchas, aunque los resultados recientes redujeron la tensión en el ambiente.
La situación de Jorge Almirón al frente de Rosario Central transita por un momento de menor tensión en comparación con semanas anteriores, según el desarrollo de los últimos partidos. El entrenador asumió el semestre con la necesidad de revertir las críticas surgidas tras la eliminación en la Copa Argentina, cuando el presidente Gonzalo Belloso lo respaldó públicamente en conferencia de prensa.
El inicio del torneo Clausura no fue favorable: la derrota ante Belgrano y el empate frente a Racing generaron un clima de máxima presión de cara a los octavos de final de la Copa Libertadores. El partido contra River Plate en el Monumental fue considerado una prueba previa al cruce con Corinthians, que finalmente se convirtió en el primer alivio para el equipo.
La victoria ante River y el posterior triunfo frente a Aldosivi redujeron la tensión, aunque el descontento popular se manifestó en el estadio durante el partido contra Aldosivi, cuando la voz del estadio nombró al entrenador. La llave ante Corinthians, que se presentaba como un punto de inflexión, terminó con la eliminación del Canalla, pero el rendimiento del equipo fue valorado por algunos sectores.
Tras esa serie, las críticas se dirigieron tanto al entrenador como a jugadores puntuales y a la dirigencia por el mercado de pases. No obstante, el contexto cambió porque quedaron objetivos por disputar: el clásico ante Newell’s, la Supercopa Internacional contra Estudiantes, la pelea por el Clausura y la búsqueda del primer puesto en la tabla anual.
La relación entre Almirón y los hinchas presenta fisuras que podrían subsanarse únicamente con la obtención de un título, según lo observado. Por ahora, el entrenador continúa al frente del equipo en un escenario donde los resultados recientes despejaron parte de la incertidumbre inicial.
