Vicky y Agustín, oriundos de Santa Fe, estaban alojados en la zona de Boquilla, cerca de Salento, cuando sintieron un fuerte movimiento sísmico. Según su relato, el temblor duró aproximadamente tres minutos y provocó daños materiales en el lugar.
Dos santafesinos, Vicky y Agustín, se encuentran de viaje por Colombia y estaban alojados en un hostel en la zona de Boquilla, cerca de Salento, cuando comenzaron a sentir un fuerte movimiento. Según relataron a El Litoral, el episodio se inició con vibraciones que en un primer momento atribuyeron al lavarropas de la casa, pero que continuaron y se identificaron como un sismo.
“Empezamos a sentir que había como un temblor. Pensamos que era el lavarropas de la casa y después nos dimos cuenta de que era mucho más que eso”, declararon en un audio enviado desde el lugar.
Durante el movimiento, una mujer identificada como Amparo, que cuidaba el hostel, les indicó que se desplazaran hacia un sector que consideraba más seguro. Agustín tomó del brazo a Vicky y la llevó hacia una zona de la ladera. “Me agarró del brazo y me metió en el medio de una laderita, donde él suponía que era seguro”, relató Vicky.
El movimiento se prolongó durante varios minutos. “Tembló durante tres minutos más o menos, dicen los que saben, porque yo estaba como en coma”, afirmó Vicky.
Una vez que el movimiento cesó, comenzaron a circular comentarios sobre posibles daños en zonas cercanas, incluyendo referencias a la caída de edificios en Salento y a la posibilidad de víctimas. Los viajeros aclararon que no tenían información confirmada sobre esos hechos. En el lugar donde se encontraban, observaron daños materiales: paredes agrietadas, desprendimiento de revoque y postes y árboles afectados.
Según los habitantes de la zona, existía la posibilidad de una réplica. “Dicen que falta la réplica”, explicaron los viajeros. “Una vez que tiembla, después vuelve a temblar”, comentaron al transmitir lo que les habían dicho.
Hasta el momento de comunicarse, ambos habían confirmado daños materiales en el sector donde estaban, pero no tenían noticias de personas afectadas allí. Al finalizar el relato, resumieron la experiencia con la frase: “Cagazo”.
