La Justicia argentina ordenó un embargo preventivo sobre la vivienda del futbolista Mauro Icardi en Nordelta, valuada en 2.745.000 dólares, en el marco de una causa por cuota alimentaria iniciada por Wanda Nara.
La Justicia argentina ordenó un embargo preventivo sobre la propiedad de Mauro Icardi en Nordelta, conocida como la “casa de los sueños”, valuada en 2.745.000 dólares. La medida fue confirmada por el periodista Ángel de Brito en el programa LAM, quien leyó parte del fallo que indica que la resolución se emitió tras el pedido de medida cautelar presentado por la abogada Ana Rosenfeld, en el marco del artículo 550 del Código Civil y Comercial.
El embargo está vinculado a la causa iniciada por Wanda Nara por el pago de la cuota alimentaria de sus hijas. Según el fallo, la medida preventiva fue solicitada semanas atrás.
En sus redes sociales, Icardi publicó una serie de mensajes en los que cuestionó la decisión judicial. En una primera historia, compartió una imagen desde el jardín de la propiedad con el texto: “Luna llena, julio 2026. Cuanto más llena la luna, más desesperados los que viven en la sombra”.
En otra publicación, el futbolista se refirió al juez que firmó la resolución: “Por acá leyendo de embargos me pregunto: ¿Se lleva porcentaje el señor juez Hagopián por la herencia en vida de 3 millones de dólares que pretende para contentar a sus ‘amigas’?”.
Icardi afirmó que no existen fundamentos para el embargo y anticipó que apelará la medida. “Me da pie solito para la apelación”, sostuvo. Además, expresó: “¿Hasta cuándo vamos a seguir teniendo estos mamarrachos en la Justicia? Seguramente la Cámara esta vez no va a dudar tanto para sacar del medio a un incompetente que manifiesta tanta parcialidad”.
En sus descargos, también mencionó: “Se quedaron con ganas de los 250.000 euros por mes para la señora, los 130.000 euros para las nenas y los 100.000 mensuales por el divorcio. Necesitan rascar de algún lado”.
El futbolista advirtió que impulsará acciones en Italia: “Les mando un beso, sigan probando. Cuanto más pidan acá, más pido en la Justicia italiana de lo que me tienen que restituir. A buen entendedor, pocas palabras”.
En otra historia, agregó: “¿Tanto quilombo para embargar una suma que no llega ni al 20% del valor de mi casa?” y “Siempre escuché la frase ‘los niños no comen ladrillos’, y con el supuesto embargo no arrancan ni con el portón”.
