La especialista en comunicación y educación Silvia Bacher, coordinadora regional de la Alianza Global de Alfabetización Mediática e Informacional de la Unesco, y el filósofo Tomás Balmaceda publicaron «Saber o no saber» (Paidós), un libro que aborda los desafíos de la educación frente a la inteligencia artificial generativa y la opacidad de los algoritmos.
Silvia Bacher, especialista en comunicación y educación y coordinadora regional de la Alianza Global de Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) de la Unesco, afirmó que desde la irrupción de la inteligencia artificial generativa se asiste a una transformación cultural que no puede resolverse con prohibiciones. Junto al filósofo Tomás Balmaceda, Bacher publicó «Saber o no saber» (Paidós), un libro que, según explicó en diálogo con La Capital, no es un manual sobre inteligencia artificial sino un libro de búsqueda de sentido.
Bacher señaló que el problema de las plataformas actuales es su opacidad. «Son cajas oscuras donde no sabemos quién toma las decisiones ni cuáles son los valores que las rigen. Están diseñadas por industrias del norte global que muchas veces no ven a los usuarios como ciudadanos, sino como consumidores de datos», declaró. Sostuvo que el eje del debate debe ser la ética y que se necesita «una ética acompañada por la educación, porque esta cuestión tiene que ver con las empresas, pero también con la política y, fundamentalmente, con la escuela».
La autora recuperó la propuesta de Washington Uranga sobre la necesidad de comunicar para mirar, incidir y transformar, frente a algoritmos que buscan «identificar tus debilidades y emociones para volverte adicto a un consumo, y quedarse con nuestros datos para vendernos más cosas».
En relación con la «cultura snack», concepto del investigador Carlos Scolari que refiere al consumo de contenidos breves y fragmentados, Bacher afirmó que el docente no debe emular el espectáculo. «El docente no tiene que ser un influencer ni hacer un show. Tiene que tener formación disciplinar, pero también la capacidad de escuchar a las nuevas generaciones», indicó.
Bacher reivindicó a la escuela como el espacio del encuentro y lo diverso, donde es posible trabajar la ciudadanía plena. «No existe la ciudadanía digital como algo separado. Todo lo que hacemos en el entorno digital tiene un impacto en nuestra vida analógica», señaló, y mencionó riesgos como el grooming, las estafas virtuales y la exclusión burocrática de quienes no acceden a plataformas estatales.
El libro propone una colaboración wiki, una red donde las instituciones y los saberes se atraviesan para fortalecerse. «El docente que prohíbe el celular impide ver la transformación cultural y trabajar con los chicos sobre los sesgos o la homogeneización de los gustos en la música. Hay que preguntarse para qué usamos el dispositivo y cuál es el objetivo pedagógico», argumentó.
Consultada sobre los docentes que sienten culpa o miedo frente a la inteligencia artificial, Bacher ofreció una mirada optimista: «Es una oportunidad para inventar nuevos modos de evaluar y para repensar el vínculo pedagógico. La educación no creemos que pueda estar en manos de máquinas, robots o inteligencia artificial, porque la mirada emocional, el encuentro con el otro y la capacidad de construir acuerdos humanos son inimitables».
