La prohibición de banderas alusivas a Malvinas en el Mundial, las declaraciones de Lionel Messi sobre la economía y la discusión por la soberanía marcan la agenda política nacional, con impacto en Santa Fe.
La medida del Gobierno nacional de prohibir el ingreso de banderas con alusiones a las Islas Malvinas durante el Mundial generó repercusiones políticas. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, justificó la decisión basándose en las normas de la FIFA, sin hacer referencia a la posición histórica de Argentina sobre el reclamo de soberanía.
El presidente Javier Milei expresó en el pasado su admiración por Margaret Thatcher y planteó que el país recuperará las islas cuando el crecimiento económico induzca a los isleños a aceptar la soberanía argentina, una postura que se acerca a la autodeterminación defendida por el Reino Unido.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que no coincidía con Lionel Messi sobre las dificultades económicas y publicó que, mientras Argentina fuera “un país bananero”, nunca recuperaría las Malvinas. El gobierno respondió con datos económicos y argumentos ideológicos, mientras que la selección expresó empatía y pertenencia.
En el Senado, el tratamiento de la ley de propiedad privada se vio afectado por el clima mundialista. La vicepresidenta Victoria Villarruel vinculó Malvinas con la iniciativa impulsada por Federico Sturzenegger, en un contexto de diferencias internas en el oficialismo.
Para el gobierno provincial de Santa Fe, el final del Mundial marca el inicio de una nueva etapa. El gobernador Maximiliano Pullaro busca avanzar en obra pública, los Juegos Odesur y otros eventos culturales, mientras enfrenta la negociación paritaria con docentes. La Casa Gris inició gestiones para que el Papa León XIV visite Rosario en noviembre, como símbolo de la pacificación de la ciudad.
