Venezuela enfrenta una crisis humanitaria tras el terremoto del 24 de junio, en medio de un proceso de transición política. Especialistas analizan los efectos.
Venezuela atraviesa una de las semanas más complejas de su historia reciente tras el sismo registrado el miércoles 24 de junio, en un contexto político ya convulsionado. Según cifras oficiales de este domingo, se registraron 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, con casi 100 edificios afectados, y el foco de daños y pérdidas humanas se concentra en La Guaira.
La tragedia ocurre a días de que se cumpla el período de 180 días establecido por el Poder Judicial venezolano para que Delcy Rodríguez esté al frente del país, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Este período, que vence esta semana, fue parte de un acuerdo con Estados Unidos para una eventual transición.
Joaquín Bernardis, del Observatorio de Política Internacional de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), declaró a CyD Litoral que “los últimos días Estados Unidos avanzaba en lo que iba a ser esta transición política, esta búsqueda de liberalizar el sistema político venezolano”. Señaló que Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y líder del legislativo, mantuvo encuentros con la oposición en el exilio, representada por Dinora Figuera.
Bernardis indicó que varios puntos clave, como la renovación de la Comisión Nacional Electoral, el establecimiento de un poder judicial independiente y mayores libertades civiles, quedan ahora en “standby”. Añadió que “los remanentes del chavismo con los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello buscaban gestionar la transición política”, pero el sismo “pone en entredicho la posición del chavismo por la poca preparación del sector político, la protección civil y las fuerzas armadas para enfrentar este desastre”.
El especialista destacó que la imposibilidad de ingreso de ayuda humanitaria, incluso desde Argentina, tiene antecedentes en 1999, cuando Hugo Chávez evitó ayuda de Estados Unidos tras deslizamientos en La Guaira. “Venezuela no cuenta con las capacidades estatales para gestionar eficientemente la ayuda y avanzar con la recuperación”, afirmó.
Según estimaciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, los daños afectarían a más de 6000 millones de dólares del PBI. Bernardis sostuvo que la situación es “muy compleja” tanto si continúa el chavismo bajo un régimen autoritario liberalizado como si la oposición asume el poder, debido a la necesidad simultánea de reconstrucción política y de infraestructura.
Como antecedentes, mencionó el caso de Nicaragua, donde el terremoto de 1972 afectó al régimen de los Somoza y derivó en la revolución nicaragüense, y el de México a fines de la década de 1980, cuando un sismo en medio de la crisis de deuda afectó el liderazgo del PRI y propició un cambio de signo político.
