La Fiscalía aguarda resultados de pericias que podrían confirmar si Fernando ‘Narigón’ Vázquez, detenido el 16 de junio, fue uno de los autores materiales del asesinato de Andrés Bracamonte y Daniel Attardo en noviembre de 2024.
La causa por el asesinato de Andrés «Pillín» Bracamonte, jefe de la barra brava de Rosario Central, y de Daniel «Rana» Attardo, ocurrido el 9 de noviembre de 2024 en inmediaciones del estadio Gigante de Arroyito, mantiene abierta la incógnita sobre la identidad de los autores materiales. Si bien la Fiscalía identificó a personas que participaron en la logística del doble crimen, los investigadores buscan establecer si uno de los imputados estuvo entre los dos sicarios que efectuaron los disparos.
Fernando «Narigón» Vázquez, detenido el 16 de junio de 2025 tras ser requerido por la Justicia como prófugo, fue imputado este martes por los fiscales Ignacio Hueso, Agustina Eiris y Patricio Saldutti. Se le atribuyó haber integrado el grupo que trasladó a los sicarios que el 9 de noviembre de 2024 asesinaron a Bracamonte y Attardo. En ese contexto, se le imputó la coautoría funcional de homicidio calificado, misma calificación que recibieron su hermano Alejandro Vázquez y Alejandro «Cani» Zamudio.
Existen sospechas de que el «Narigón» Vázquez fue uno de los sicarios. Los investigadores aguardan peritajes sobre registros de cámaras de vigilancia que captaron movimientos de los autores del hecho. Una declaración clave en la investigación sitúa a Vázquez como uno de los que descendió del vehículo que partió de la casa de Alejandro Zamudio aquella noche.
Por el momento, no se ha determinado quiénes fueron los gatilleros ni si hubo autores intelectuales. Una hipótesis inicial de la Fiscalía sostuvo que el crimen formó parte de un plan para delegar el manejo de los negocios de la barra a la banda narcocriminal conocida como Los Menores.
Uno de los imputados, «Cani» Zamudio, fue identificado como cercano a Matías Gazzani, prófugo y sindicado como jefe de Los Menores. Según los investigadores, momentos previos al ataque, los hermanos Vázquez y otras personas no identificadas salieron de la casa de Zamudio, ubicada en el barrio 7 de Septiembre. Desde allí, escoltados por un auto y una moto, se dirigieron a la escena del crimen.
Tres personas de confianza de Bracamonte fueron imputadas por encubrimiento al descubrirse que habían hecho desaparecer los celulares de las víctimas. Entre ellos estaba Leopoldo «Pitito» Martínez, inicialmente señalado como posible sucesor en la barra. También fueron detenidos su primo Marcelo Martínez y Leila Navarro, hija de Julio «Cara de Goma» Navarro, otro capo de la barra asesinado en 2016.
Según lo expuesto en la causa, Navarro había visto el partido por televisión con Bracamonte, quien no podía ingresar al estadio por un derecho de admisión. Luego del partido, Bracamonte fue citado a la esquina de Avellaneda y Reconquista, lugar donde solía reunirse la facción de la barra ligada a los primos Martínez. Al llegar, Bracamonte y Attardo fueron acribillados dentro de una camioneta.
En febrero de 2025, Marcelo Martínez cerró un juicio abreviado con una condena de 1 año y 6 meses de prisión por hurto, y la Fiscalía dejó de lado la figura de encubrimiento. Los otros dos imputados inicialmente como encubridores continúan ligados a la causa con esa calificación.
