La posibilidad de que La Libertad Avanza se integre a Unidos en Santa Fe y Rosario sigue latente en la política local, con dirigentes de ambos espacios evaluando costos y beneficios de cara a 2027.
La idea de que La Libertad Avanza (LLA) termine acoplándose a Unidos en Santa Fe y/o en Rosario sigue sobrevolando en la política local. Después de unos piletazos que trajeron olas, el tema está latente y agazapado.
La posibilidad de que Unidos y La Libertad Avanza se fusionen en 2027 burbujea muy despacito. El voto antiperonista está en la mira, pero nada está definido.
La primera señal la dio el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha, del PRO, circunscribiendo a Rosario la posibilidad de alianza. Luego, el senador radical Felipe Michlig dejó la propuesta sobre la mesa, con el respaldo posterior del gobernador Maximiliano Pullaro, aunque luego puso condiciones difíciles de cumplir para quitarle peso al ruido.
Hay dos realidades de aplicación. Una es en Rosario, donde parece más sencillo sumar fuerzas para dejar sin chances al peronismo. La otra es la provincia, donde Unidos ya tiene candidato (el gobernador busca reelección) y se desconoce cómo jugarán los libertarios.
Consultado al respecto, el intendente Pablo Javkin respondió que no es momento de hablar de alianzas electorales: “Si le empezamos a hablar a la gente del esquema electoral un año y pico antes, más rechazo va a sentir para ir a votar. Vamos a tener tiempo para eso”.
El perfil de cada espacio es un matiz importante. Unidos es una fuerza de centro donde conviven partidos con tendencias más duras (pullarismo y PRO) con el socialismo, más progresista. En Santa Fe, los libertarios tienen un perfil filo PRO, a diferencia de Buenos Aires.
En el PRO, la ex vicegobernadora Gisela Scaglia no descartó la alianza. El ministro del Interior, Diego Santilli, de ADN PRO y cargo en LLA, recomendó a dirigentes macristas “no rompan nada en Santa Fe” porque “van a terminar todos juntos”.
Sin embargo, no todos en el PRO impulsan ese camino. El 5 de junio desembarca Mauricio Macri en la ciudad de Santa Fe y podría dar un rumbo.
La conjunción de Unidos y LLA sería apostar por el 60% del electorado antiperonista que ha tallado en las últimas décadas en la provincia. “Queremos un frente de gestión, no ideológico, hay que ser pragmáticos”, insiste Cunha.
Por su parte, el Partido Socialista queda incómodo con el coqueteo, ya que el voto opositor al peronismo que antes representaba hoy lo canalizan LLA, el radicalismo y el PRO.
Pullaro apuntaría a conseguir 40 puntos con su gestión y que LLA se quede en 20, pero las legislativas nacionales demostraron que no siempre funciona. Otros analizan que LLA no bajará de 20 puntos en Santa Fe, y que ese número se lo saca a Unidos, por lo que igual le convendría acordar.
El dilema para los libertarios es competir y quedar terceros (como en las convencionales) o ser parte de un eventual gobierno en alianza. Todo dependerá de cómo le vaya al gobierno nacional, hoy una gran incógnita.
La pericia de los políticos de Unidos es saber si hacer un acuerdo y, sobre todo, cuándo. Por ahora, es una cocina a fuego lento, con dos burbujas de fondo, por si hay que sacar rápido el plato o apagar la hornalla.
