El constructor Matías Tabar, encargado de las reformas en la casa del jefe de Gabinete Manuel Adorni, habló por primera vez en público y admitió que los trabajos se abonaron en negro, aunque minimizó la controversia.
El contratista Matías Tabar, responsable de las remodelaciones en la vivienda que Manuel Adorni posee en el country Indio Cua, rompió el silencio y confirmó que los pagos por la obra se realizaron en efectivo, sin facturación. En declaraciones a Radio Rivadavia, Tabar aseguró que la situación fue “totalmente normal” y que el costo final de 245 mil dólares correspondió a modificaciones y agregados durante el proceso.
“Con el diario del lunes parece que fue una masacre la obra, pero no fue así. Fue una situación totalmente normal”, afirmó el constructor, quien detalló que el presupuesto inicial era de 85 mil dólares más 9 mil por la pileta, pero que luego se sumaron pedidos adicionales. Tabar reconoció que no hubo un contrato formal y que “es muy normal que en la construcción se hagan las cosas en negro”, aunque señaló que la responsabilidad no es solo de Adorni: “Acá parece que los únicos que hemos evadido somos Manuel y yo. Hay muchas cosas de la Argentina de hoy para solucionar”.
El contratista explicó que en el contexto económico argentino resulta difícil declarar todos los movimientos en una obra. “Ninguna persona de Argentina que se esté construyendo una casa hoy puede llegar a solventar con sus ingresos la construcción si tiene que declarar todo”, sostuvo. También aclaró que no fue Adorni quien propuso el pago en negro: “No es que vino él y me propuso hacerlo en negro”. Los pagos, según Tabar, los realizaba el propio funcionario en efectivo, encontrándose personalmente para entregarle el dinero.
Tabar describió la obra como una “lavada de cara” que se fue desvirtuando con el tiempo, y negó que se tratara de una mansión: “No era una casa despampanante, es una casa chica. Se puso decoración, no le faltó nada”. Sobre su vínculo con Adorni, aseguró que lo conoció en abril de 2024 a través de una inmobiliaria y que mantuvieron una relación cordial. “Era una persona totalmente distinta a lo que es en su función”, afirmó, y negó haberse sentido presionado antes de su declaración judicial. “Lo adoro. A él, a su familia”, concluyó.
