Dirigentes del PRO y la UCR dentro de la coalición Unidos lanzaron un sondeo sobre una posible alianza con La Libertad Avanza, pero la iniciativa no prosperó y desató críticas del socialismo y otros sectores.
En algún momento, si el escenario de tercios complicase la reelección de Maximiliano Pullaro, probablemente alguien de Unidos deslizaría la posibilidad de sumar o negociar un acuerdo con La Libertad Avanza (LLA). Pero nadie imaginó que se haría ahora, tan lejos de las elecciones, en el peor momento de imagen del gobierno nacional y con una evidente falta de estrategia.
Dos de los que le dieron combustible al planteo electoral fueron el senador radical Felipe Michlig y el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha, del PRO, que casualmente en la semana tuvieron agenda y foto conjunta. Se sumó luego el radical José Corral con una típica andanza, y la diputada del PRO y exvicegobernadora Gisela Scaglia, quien se movió de modo ambiguo y no lo descartó.
Por momentos pareció un juego de declaraciones, voluntarismo mal aplicado de algunos y oportunismo mal aprovechado de otros. Lo cierto es que la puerta abierta que les dejaron a los libertarios se empieza a cerrar sola. Bajada la espuma, pareció un paso en falso.
En primer lugar, porque no hubo ninguna disposición para el debate interno de Unidos, lo que despertó la reacción con alergia a la idea de parte del socialismo. Hasta se dio lugar a un escenario tácito: o ellos o nosotros. ¿Quién vale más, quién cuesta menos para lo que viene? Libertarios y socialistas juntos es imposible. Se dijo que se arrojó con mucha antelación por si la digestión era lenta. Pero una cosa era para el PS digerir al PRO, otra atorarse con libertarios.
Por lo tanto, una apertura a la alianza pondría a la dirigencia de Unidos a elegir entre dos terminales totalmente opuestas. No solo eso. Un ingreso libertario supondría ya no un cambio de ropa sino un cambio de piel. «Con La Libertad Avanza ya no sería Unidos», dijo el diputado del PS Rubén Galassi. Con libertarios en lugar de socialistas, Unidos pasaría a ser una fuerza de derecha rancia. El socialismo, más allá de lo disminuido que esté en comparación de otros tiempos, es la actual reserva de progresismo de Unidos, y con eso, más su despliegue en la Cámara baja, sostiene su lugar.
El segundo paso en falso es que se la dejaron picando a los libertarios y estos salieron sin dudar a decir que en Unidos están «desesperados» por colgarse de La Libertad Avanza, como si fuera su salvador. «Gracioso cómo algunos ‘no descartan’ alianzas que nadie les pidió», escribió la diputada nacional Romina Diez. Hasta el concejal libertario de Rosario Lautaro Enriquez, de 21 años y con cinco meses de política, se dio el tupé de menospreciar a la fuerza gobernante.
El tercero es que de esa forma se manifiesta debilidad de la gestión como si no le alcanzara para ser competitivo en 2027, sobre todo en momentos en que la evidente mejora de la seguridad empieza a mostrarse en términos preelectorales. Cuarto, esa puerta se entreabrió en el peor momento de los libertarios, cuando su mayor desprestigio es por corrupción, el tópico del que más se aleja el gobierno de Pullaro.
¿Y por qué fue un paso en falso? Porque evidentemente no hubo estrategia. «Si hubiera alguna estrategia de incorporar a LLA, lo haríamos de otro modo. No de esta forma, en que ya sabés cuál es la respuesta que te van a dar estos tipos», confían en la Gobernación. Así, descartan la teoría del tubo de ensayo. Claramente generó comentarios internos en la alianza, al margen del enojo socialista.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, se plantó en las últimas semanas con más vehemencia contra el gobierno nacional por tema obras, algo que sostiene desde siempre pero le dio intensidad justo cuando está enfrentado con Michlig. Coincidencias. En tanto, cerca del gobernador eligieron el silencio, aunque se desliza que esos planteos no son viables o, al menos, no están en carpeta. Un par de fuentes coinciden en que no se escuchó al gobernador sugerir nada al respecto. El silencio oficial ni descarta ni valida, quizás se piense en algo más bien intermedio. «No tiene factibilidad política eso», opinó un funcionario de rango ministerial.
Claro que hay fundamentos de quienes hicieron la propuesta. Siempre repiten en el gobierno de Unidos que comparten de base un 60% del electorado y, por eso, es un riesgo la posibilidad de que un candidato de peso de LLA compita, le coma votos a Pullaro y despeje el camino al peronismo santafesino. Más si hay una ola peronista a nivel nacional que arrastre en la provincia, como ocurrió en 2019. Otra voz de Unidos dio una proyección totalmente distinta: LLA y el oficialismo serán «adversarios principales» entre ambos buscando el voto antikirchnerista.
Dos fuentes consultadas acerca de las frases que sugirieron incorporar a libertarios contestaron de modo contundente: solo compartieron el contacto de uno de los declarantes que más ruido hizo. Un socialista dijo algo que resume el sentir de un sector: «no se puede avanzar con quienes representan lo opuesto a nuestra identidad».
