En el norte de la provincia de Tucumán, el embalse Celestino Gelsi, rodeado por la selva de Yunga, se consolida como un destino turístico integral que combina deportes acuáticos, aventura y una infraestructura en crecimiento.
Al norte de la capital tucumana, donde la vegetación de la Yunga se hace más densa, se encuentra el dique Celestino Gelsi, un amplio reservorio de agua enclavado en el paisaje serrano de El Cadillal. Este entorno natural, caracterizado por su clima fresco y húmedo durante todo el año, incluso en verano, se ha transformado en un centro para la práctica deportiva y el descanso.
El espejo de agua, el más grande de la provincia, permite realizar actividades como windsurf, kitesurf, kayak y paseos en lancha o catamarán. Para quienes se inician en el kayak, distintos clubes náuticos de la zona ofrecen la posibilidad de practicar con instructores y todas las medidas de seguridad, incluso en embarcaciones dobles.
La oferta se extiende más allá del agua. Los senderos que rodean el dique son ideales para el mountain bike, el canyoning y el trekking, permitiendo explorar el frondoso paisaje, cascadas y las cimas de las montañas circundantes.
La infraestructura turística del lugar ha experimentado un notable desarrollo. Se han sumado servicios gastronómicos para todos los bolsillos y una aerosilla de 600 metros que asciende a la cumbre de la Sierra de Medina, brindando vistas panorámicas del embalse y su entorno. Como parte de un proyecto de puesta en valor impulsado por el Ente de Turismo de Tucumán, se creó el Complejo Turístico Puerto Argentino, que integra el Museo Arqueológico El Cadillal (MAC), un anfiteatro, terrazas panorámicas y locales comerciales, conectados por puentes y pasarelas.
A solo tres kilómetros del dique, y accesible con guías autorizados, se encuentra la Reserva Natural Aguas Chiquitas, que protege el ecosistema del Bosque de Transición, con especies únicas y cascadas de hasta 40 metros de altura.
