Los despidos en el Servicio Meteorológico Nacional ponen en riesgo la operación de la estación de Ceres, que brinda datos esenciales para una amplia zona productiva del noroeste provincial.
Los despidos de personal en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) generan impacto en la red de estaciones del organismo. En Santa Fe, una de las siete estaciones, la de Ceres, opera al límite y corre riesgo de cierre tras la partida de observadores meteorológicos.
El SMN tiene siete estaciones en la provincia: Rosario, Sauce Viejo/Santa Fe, Venado Tuerto, Rafaela, Ceres, Sunchales y Reconquista. La de Ceres, con 130 años de trayectoria, es clave para el noroeste santafesino, una zona de importante producción agropecuaria. Esta semana, dos de sus seis observadores fueron despedidos como parte de un recorte nacional de 150 empleados, lo que afecta su operativa normal.
La información que genera esta estación es fundamental para elaborar estadísticas climáticas, tomar decisiones en infraestructura, actividades agropecuarias y para la emisión de alertas. Su relevancia se evidenció esta semana, cuando un temporal con acumulados de hasta 250 milímetros afectó a los departamentos del norte provincial. Un alerta naranja emitido previamente por el SMN permitió tomar medidas de prevención.
Según estimaciones de distintos gobiernos nacionales, el SMN necesita un mínimo de 1200 personas para funcionar correctamente. Se proyecta que, para fin de año, la planta quede reducida a unas 600, lo que genera sobrecarga laboral y podría derivar en pronósticos menos precisos y demoras en servicios como los oficios para seguros por granizo.
Fuentes del gobierno provincial consultadas expresaron su preocupación por los recortes y resaltaron la importancia del trabajo de los meteorólogos para anticipar situaciones climáticas extremas.
