Un estudio científico analiza un molar con una piedra preciosa perfectamente encajada, planteando interrogantes sobre su propósito: ¿fue un empaste terapéutico o un gesto simbólico?
Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), en México, presentó el primer caso documentado de una piedra preciosa insertada en un diente posterior entre los antiguos mayas. Se trata de un molar con una incrustación verde perfectamente encajada en la superficie de masticación.
El hallazgo, publicado en la revista Journal of Archaeological Science, modifica la perspectiva sobre las modificaciones dentales mayas, que tradicionalmente se consideraban ornamentales y se realizaban en dientes frontales. En este caso, la intervención se ubicó en un lugar no visible.
El análisis del desgaste y las medidas de la pieza indican que perteneció a un adulto joven, de entre 24 y 30 años. En el centro geométrico de la superficie se encuentra una incrustación de color verdoso, identificada como jadeíta o un material similar, fijada con un cemento. La piedra está completamente al ras, sin sobresalir ni molestar al morder.
Según reporta National Geographic, es un primer molar inferior izquierdo que procede de la colección osteológica del Museo Popol Vuh de la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala. Se trata de un diente aislado, sin la mandíbula ni el resto del esqueleto, y se desconoce el yacimiento exacto del área maya del que provino.
Los autores del estudio proponen dos explicaciones principales. La primera sugiere un empaste terapéutico: la cavidad irregular donde se insertó la piedra podría indicar un tallado sobre una lesión previa, como una caries, para sellar el hueco tras eliminar tejido dañado, aunque la tomografía no muestra caries activa. La segunda hipótesis apunta a una decisión personal o simbólica: una elección individual, ritual o privada, sin una función terapéutica clara ni un significado compartido evidente.
