El equipo rojinegro, que había sido el más goleado del torneo, logró su segundo cero consecutivo como local tras empatar con San Lorenzo, mostrando una mejora defensiva clave para su competitividad.
Newell’s Old Boys mantuvo su arco en cero por segunda vez consecutiva en el estadio Marcelo Bielsa, tras el empate sin goles ante San Lorenzo. Este hecho adquiere relevancia al considerar que el conjunto rojinegro era, hasta hace poco, el equipo más goleado del campeonato, con 23 goles recibidos en 13 partidos.
El mérito de la solidez defensiva mostrada frente al Ciclón recayó en un desempeño colectivo ordenado y con gran concentración. Newell’s logró asfixiar a su rival, limitando sus espacios y oportunidades de peligro. El arquero Ramiro Macagno no fue exigido en demasía gracias al trabajo de la defensa, donde sobresalieron las figuras de Oscar Salomón y Jerónimo Russo.
Salomón fue clave en la última línea, ganando duelos individuales y despejando con seguridad, mientras que Russo, además de sus proyecciones ofensivas, cerró eficazmente su sector. Esta mejora paulatina desde la defensa es un paso adelante para un equipo que busca remontar en la tabla de posiciones, especialmente cuando el gol propio ha costado de conseguir.
Para Newell’s, la base de la mejora en sus resultados parece estar en no recibir goles y no regalar facilidades al rival, un aspecto en el que han mostrado progreso en las últimas tres fechas, donde solo recibieron un gol.
