La Corriente Clasista y Combativa realizó una movilización y corte de ruta este martes en rechazo a la finalización del programa social. Reclaman su continuidad o un reemplazo equivalente, mientras el Gobierno nacional lo sustituye por un sistema de capacitación con vouchers.
Dos días después de que el Gobierno nacional eliminara el programa social Volver al Trabajo, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) protagonizó este martes una movilización y corte en la autopista Rosario-Buenos Aires. La protesta tuvo como objetivo rechazar esa medida y exponer otros reclamos para los sectores afectados por las políticas económicas actuales.
La marcha partió desde la rotonda de Oroño y Batlle y Ordóñez, frente al casino City Center de Rosario. Entre las exigencias de la CCC figuran la continuidad del programa o su reemplazo por un esquema de ingresos equivalente, el aumento de las ayudas sociales hasta un piso del 50% del salario mínimo vital y móvil, y la reapertura de inscripciones para incluir a personas que recientemente quedaron sin empleo y sin asistencia estatal.
El programa, que finalizará efectivamente este jueves 9, alcanzaba a unos 900 mil beneficiarios en todo el país. En Rosario, la cifra oscila entre 40 mil y 43 mil personas. El último pago, de alrededor de 78 mil pesos, se acredita este mes.
El Gobierno nacional justificó la baja del Volver al Trabajo anunciando un cambio de paradigma. El argumento oficial sostiene que se reemplaza la asistencia monetaria directa por un sistema de vouchers para capacitación laboral. Según el oficialismo, los beneficiarios deben inscribirse en cursos de una oferta disponible y recibirán «créditos» para pagar esa formación en instituciones habilitadas.
Sin embargo, referentes barriales y organizaciones sociales señalan objeciones. Indican que la oferta de capacitación es limitada y no alcanza a cubrir a todos los beneficiarios del programa eliminado. Otro punto crítico es que muchos cursos son virtuales, lo que contrasta con la precariedad y la falta de acceso a internet estable de muchos de los destinatarios.
Las críticas también apuntan a que el nuevo esquema, al estar centralizado, no responde a las realidades y necesidades concretas de cada territorio, ni considera la demanda laboral local. Además, el reemplazo no incluye a todos: las personas entre 18 y 49 años consideradas «empleables» quedan obligadas a cambiar el ingreso directo por los «créditos», mientras otros grupos continuarán en programas asistenciales.
Las organizaciones advierten que miles de familias podrían quedar en una situación de mayor fragilidad. En Rosario, el programa sostenía una red de trabajo comunitario que incluía comedores, merenderos, tareas de cuidado y cooperativas barriales, actividades que ahora enfrentan incertidumbre. Comercios de cercanía y emprendimientos barriales también podrían sentir el impacto, ya que el dinero del Volver al Trabajo se destinaba casi en su totalidad al consumo en circuitos informales o «changas».
