La declaración de un joven de 15 años, con tratamiento de testigo protegido, describe una serie de ataques ocurridos en marzo que dejaron cuatro víctimas fatales y generaron conmoción en la ciudad.
La declaración de un adolescente de 15 años, con tratamiento de testigo protegido, ha servido como eje para la investigación fiscal de cuatro homicidios ocurridos en Rosario a comienzos de marzo. Los hechos, que incluyen los asesinatos del taxista Héctor Figueroa y del playero Bruno Bussanich, fueron abordados la semana pasada por los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Carbone, quienes imputaron a cinco personas por organizar o coordinar los ataques.
Según lo planteado en la audiencia judicial, al menos tres menores de edad habrían sido utilizados para ejecutar los hechos, recibiendo entre 200 mil y 400 mil pesos por cada encargo. La declaración del joven identificado con las iniciales DMG, quien se presentó como el tirador en algunos de los ataques, permitió a los acusadores vincular dos células presuntamente implicadas.
Por un lado, se menciona a un grupo que estaría al mando de Alejandro Isaías ‘Chucky Monedita’ Núñez, detenido en la localidad de Piñero. Por otro, se alude a actores bajo las órdenes de un preso federal, que podría ser el empresario Esteban Lindor Alvarado o Claudio ‘Morocho’ Mansilla, referente de una banda del barrio Santa Lucía.
En su relato, DMG detalló el modus operandi del primer crimen, el del taxista Héctor Figueroa, ocurrido la noche del martes 5 de marzo. Explicó que fue convocado por Gustavo ‘Gusti’ Márquez y que el ataque se planificó para el entretiempo de un partido de fútbol. Junto a otros dos adolescentes, identificados como Michel y CNT, llevaron a cabo el hecho. DMG afirmó haber recibido un arma ‘medio oxidada’ y que se dejó una carta con un mensaje político dirigido a las autoridades provinciales.
Los fiscales sostienen que el reclutamiento de los menores habría estado a cargo de otro adolescente de 16 años, apodado ‘Matute’, hermano de Macarena Solange Muñoz, una de las imputadas junto a su pareja, Gustavo Márquez, por coordinar los ataques.
Estos crímenes generaron una fuerte conmoción en Rosario, provocando paros en los servicios de taxis, colectivos y estaciones de servicio nocturnas.
