Desde Rosario, un ex funcionario y actual concejal plantea que la discusión sobre salud pública debe superar la dimensión financiera y enfocarse en un proyecto integral de ciudad y país.
Como trabajador del sistema público de salud de Rosario, sostengo que en Salud no se gasta, se invierte, al igual que en obras, educación o cultura. La oportunidad actual es dar una discusión profunda sobre el sistema que necesitamos, pero este debate no empieza bien si se inicia por la dimensión presupuestaria. La situación se complica si, en contraposición, se nombran referentes indiscutidos como Hermes Binner, pero sin discutir hacia dónde se debe avanzar.
La nostalgia no es una propuesta. El homenaje sin discusión estratégica congela el debate en el pasado. Homenajear el sistema que Binner, Débora Ferrandini y otros construyeron implica incluir en la discusión a los trabajadores y reivindicar los procesos participativos a nivel ciudad, que fue el modo colectivo en que se edificó este sistema. La discusión plural sobre su sentido hoy brilla por su ausencia en éste y otros órdenes, como vivienda, transporte, ambiente y planificación urbana, que también son salud.
Se necesitan recuperar definiciones políticas y prácticas, no sólo nombres. El debate sobre el financiamiento es necesario y justo, pero no es suficiente. Cuando se habla de gasto se habla en pasado. Hablar de ejecución presupuestaria es un concepto contable; hablar de inversión es hablar del futuro y, sobre todo, de haber planificado ese futuro. No el futuro del gasto, sino el de la sociedad y de las personas que se van a enfermar y de cómo las vamos a cuidar.
Esta puede ser una oportunidad para dar la discusión profunda del sistema de salud que hoy se necesita, enmarcado dentro de un proyecto de ciudad y de país donde la dimensión financiera no sea lo único. Es necesario avanzar en un proyecto político sanitario integrado, que respete la historia e identidad en el marco de la ciudad autónoma que se desea. Esa discusión hoy es una deuda pendiente.
El llamado es a conversar, poner todo sobre la mesa, mirar en qué se invierte y cómo, pero también para qué se hace y a quién, en términos integrales. Salud es inversión, pero sobre todo es decisión política, es gestión, es con todos y es futuro. Se requiere abrir un debate serio que busque verdaderas transformaciones.
