El coordinador internacional de la Global Sumud Flotilla fue demorado este martes al intentar ingresar al país. Organizaciones denuncian un acto persecutorio.
Este martes por la mañana, Thiago Ávila, coordinador internacional de la Global Sumud Flotilla, fue demorado en el Aeroparque Internacional Jorge Newbery cuando intentaba ingresar a Argentina, proveniente de Porto Alegre, Brasil.
Desde las redes oficiales de la flotilla se denunció que Ávila «ha sufrido incidentes recurrentes debido a la persecución sionista en su contra por su participación en el movimiento de solidaridad con Palestina». Según la información, agentes de inmigración de varios países le habrían informado sobre alertas a su nombre por presunto «apoyo al terrorismo» y «extravío de pasaporte», así como citas para contactar con Interpol.
Ávila fue primero demorado e interrogado por la Policía Aeroportuaria, para luego definirse su inadmisión o expulsión. Según fuentes cercanas a la organización, la figura legal no estaría clara, pero afirmaron que «la policía fue muy clara en que no era una definición administrativa ni del cuerpo de seguridad, sino una definición política que llegaba desde altos niveles del Gobierno».
El activista se encontraba en Argentina por un solo día para inaugurar la sección local de la Flotilla Global Sumud y tenía previsto viajar a Barcelona para el lanzamiento de una misión destinada a romper el bloqueo israelí a Gaza. Los organizadores proyectan enviar una nueva flotilla masiva para el 12 de abril desde diferentes puertos del Mediterráneo.
Desde el comité argentino de la campaña y la articulación internacional se denunció un acto persecutorio y violatorio de las libertades de expresión política y de movilidad. La legisladora porteña Celeste Fierro, quien fue miembro de una flotilla humanitaria interceptada por fuerzas israelíes, expresó: «Esperamos que se pueda encontrar con su familia y luego poder tomar el avión que tienen el día de mañana hacia Barcelona».
La conferencia de prensa que Ávila tenía prevista para las 15 horas en ATE Capital, donde anticiparía la nueva misión, quedó supeditada a las conversaciones para resolver su situación.
