miércoles, 4 febrero, 2026
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La única unidad del país que analiza el peso de biofármacos para tratar tumores funciona en Rosario

La Unidad de Espectrometría de Masa (UEM) del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, dentro del Conicet-UNR) perfeccionó y ofrece un servicio único a las farmaceúticas que desarrollan tratamientos de inmunoterapia para tratar tumores. Con una suerte de balanza de alta precisión, pueden detectar si una unidad tan ínfima como una molécula perdió peso dentro de los biofármacos utilizados para suministrar proteínas a los pacientes. Así, las empresas productoras pueden investigar ese cambio y ajustar sus productos para continuar ofreciendo un antídoto eficaz.

Esto no sería novedad en mercados como Estados Unidos o países de Europa, pero en Argentina, la UEM es la única oficina del país que puede ofrecer estos servicios, convirtiéndola en una referencia para las empresas nacionales. Los cambios en las moléculas, por más sutiles que fueran, pueden modificar la efectividad de los biofármacos. Por eso, la unidad de Rosario se transforma en un área de consulta constante que está abierta las 24 horas del día y ya recibió casi 250 servicios (que significaron 2 mil muestras) desde su implementación a principios de 2025.

La “balanza” de alta precisión se llama espectrómetro de masas y está en Rosario desde 2021. Fue financiada a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, que otorgó un subsidio de 1 millón de dólares para su adquisición. Desde el año pasado se está aplicando para «detectar si una biomolécula sufre algún tipo de cambio a través del peso. El espectrómetro de masas es el instrumento que usamos como si fuera una balanza ultra sensible”, explicó a La Capital Germán Rosano, investigador del Conicet en el IBR y actual director de la UEM. En sólo dos horas se puede detectar la identidad exacta de diez mil moléculas, sus modificaciones químicas y su grado de pureza.

Para entender cómo funciona, Rosano propuso un ejemplo de la vida cotidiana: “Pensemos en un concepto básico. Una persona de 75 kilos que va a almorzar, cuando regresa la volvemos a pesar y por diferencia podemos saber cuánto alimento ingirió. Cuando una empresa produce un biofármaco, con nuestro espectrómetro de masas podemos ver la diferencia de peso y avisarle a la empresa que algo pasó”. La sensibilidad del instrumento puede detectar si esa persona de 75 kilos o un biofármaco “se cortó una uña”. Son cambios tan pequeños “que pueden comprometer a la funcionalidad de ese producto”, dijo Rosano que comparte equipo de trabajo con el doctor Eduardo Ceccarelli, y los técnicos Alejo Cantoia y Enrique Morales.

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El equipo científico trabajando en la UEM: Germán Rosano, Enrique Morales y Alejo Cantoia.

Foto gentileza: IBR/ Elizabeth Karayekov

Combatir tumores desde Rosario

Cualquier rosarino entra a una farmacia y pide un ibuprofeno, paga y se lo lleva. Es un fármaco de venta libre, conocido por todos, y sus compuestos químicos son muy distintos a los que estudia el UEM. La unidad de Rosario trabaja espáticamente con biofármacos, compuestos de proteínas que tienen actividad farmacológica.

Los biofármacos juegan un papel muy importante a nivel mundial en la lucha contra el cáncer ya que las proteínas que los componen son sinónimo de anticuerpos, utilizados en el sistema inmune del cuerpo humano, tanto de peligros internos como externos.

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Espectrómetro de masa Q Exactive HF (analizador Orbitrap High Field, Thermo Scientific)

Foto gentileza: IBR/ Elizabeth Karayekov

Puntualmente, las proteínas “reconocen cuando hay algo que no está ocurriendo de la manera que debería ocurrir, por ejemplo, cuando una célula se vuelve cancerosa”, detalló Rosano. Los anticuerpos detectan ese cambio y alertan al sistema inmune, sin embargo, muchas veces el tumor vence la primera resistencia natural.

“Entonces entramos en distintas opciones terapéuticas: la radioterapia, la quimioterapia y en esta nueva última generación, la inmunoterapia”, señaló Rosano. A partir de ello, la importancia del rol de la Unidad de Espectrometría de Masa del IBR.

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Dentro de la inmunoterapia hay varias opciones y una de ellas es inyectar anticuerpos para ayudar al sistema inmune a atacar el tumor. Estos anticuerpos inyectables son producidos por las empresas biofarmacéuticas y “comparado con un fármaco normal, son mucho más complejos a nivel de estructura. Son compuestos de alto peso comparado con el Ibuprofeno. Son mucho más complejas sus estructuras y por eso son difíciles de producir”.

Es entonces cuando entra la balanza o espectrómetro de masas, y así lo resumió Rosano: “Cuando una compañía biofarmacéutica produce estos anticuerpos monoclonales para venderlos para inmunoterapia tiene que chequear a lo largo de todo el proceso productivo la molécula que se está produciendo. Y como son tan difíciles de hacer, pueden sufrir cambios. El mismo aire puede comprometer su funcionalidad. Nosotros podemos detectar el cambio en el peso de la proteína y alertar a la empresa que algo está pasando”.

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Germán Rosano, actual director de la UEM en la sala de instrumental de IBR

Foto gentileza: IBR/ Elizabeth Karayekov

Estos cambios en el peso pueden “ser buenos, malos o neutrales”, pero el trabajo de la UEM es poner en evidencia ese cambio. Luego es tarea de la biofarmacéutica encontrar por qué cambió la molécula y si es en detrimento de los efectos deseados.

Al ser un tratamiento hacia la molécula específico y novedoso, Argentina aún no reguló el peso estándar de las moléculas, sin embargo, reconoció Rosano, tanto en Estados Unidos como en Europa “la molécula que se está produciendo tiene que tener un peso único. No aceptan lotes con más o menos pesos, más allá de si funciona o no, porque se asume que un cambio es malo”.

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La UEM también está abierta a otras proteínas que se utilizan para otras patologías: el caso más importante o conocido es la insulina para tratamientos de diabetes.

Todo vuelve en Conicet Rosario

El trabajo no es gratuito, nuestro servicio se autosustenta. No obstante, ofrecemos un precio muy competitivo, un 50% menos que en Estados Unidos y Europa, que es donde se pueden enviar a analizar”, subrayó Rosano. El instrumental llegó a Rosario a través de un subsidio en 2021, pero desde el año pasado se especializaron en biofármacos para inmunoterapias. “Somos investigadores del Conicet y con esto nos encontramos en el desafío de dar servicio. Nos capacitamos, probamos mucho y a partir de ahí tuvimos la confianza para salir y los resultados se ven en los últimos meses”, añadió el director de la unidad.

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Eduardo Ceccarelli preparando el flamante equipamiento para su primer análisis

Foto gentileza: UAM

Los ingresos por el espectrómetro de masas se parten: un 70% se queda en la unidad y el resto se divide entre el IBR, la Universidad Nacional de Rosario y el Conicet. La UEM llegó a dar un curso a nivel internacional y ganó un premio de la Sociedad Argentina de Espectrometría de Masa. El dinero que se queda en la Unidad de Espectrometría de Masa sirve para realizar el mantenimiento a los instrumentos, comprar insumos y capacitar al personal.

Rosano planteó que se trata de un beneficio para las empresas también que evitan problemas en la aduana local o internacional, reducen los tiempos de análisis y mejoran su contacto con los encargados de analizar posibles cambios estructurales.

El próximo objetivo para la UEM es llevar la propuesta del servicio a países vecinos, que por burocracia de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) muchas veces trunca la posibilidad de la llegada de muestras del exterior.

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